26.8.13

A propósito de Quien soy

La primera vez que viajé al Foro de la Fundación Mempo Giardinelli, en la tertulia de lecturas, tenía que presentarme. Momentos antes, Hernán Brienza había estado hablando de ciertas frases dichas por personas clave de nuestra historia y cómo esas frases se mezclaron luego en nuestros días. Yo recordé a Estela de Carlotto y una campaña que hicieron en Abuelas donde los nietos recuperados decían "Mi nombre es... y puedo decirlo porque sé quien soy". Así que decidí presentarme de ese modo, comenté que apelaría a una frase que seguramente encontraría su lugar en nuestra historia y dije, muy segura "Mi nombre es Paula Bombara y puedo decirlo porque sé quien soy". A la noche se me acercó el gran Eric Nepomuceno y me dijo que él quería conocer a esa mujer que arrogantemente había dicho que sabía quien era. Yo me reí, le conté mi historia y el origen de la frase. En ese entonces ni soñaba con que el libro que apenas comenzaba a esbozarse en Calibroscopio se llamaría Quien soy. Pero la vida da vueltas y vueltas si sabemos encontrar los giros.
Hace poco tiempo llegó a mis manos una entrevista que el mismo Eric Nepomuceno le hizo a Clarice Lispector, una escritora que admiro cada día más. Claro, ella trabaja mucho con esto de saber quienes somos y cuándo y cómo y por qué somos y se pregunta mucho acerca de si llegamos a ser completamente nosotros alguna vez.
Encontré esta cuestión en su primera novela y también en la última, publicada luego de su muerte. En esa novela póstuma, Un soplo de vida, leí una frase que me conmocionó. Dice "Algo sé: no soy mi nombre. Mi nombre pertenece a los que me llaman". Sigo en conmoción, la sentí un cachetazo pues de tan cierta duele. Es verdad, tenemos que apropiarnos de nuestro nombre, de uno que ni siquiera elegimos. Como suele suceder con las cosas fundamentales de la infancia, nos lo pusieron los adultos y nos podemos pasar el resto de la vida buscándonos entre tanto a lo que accedimos por obligación. Pero creo que esta frase no se ajusta a quienes recuperan su identidad y pueden elegir cómo llamarse a sí mismos.
Yo, que escuché de boca del secuestrador que se llevó a mi madre la frase "mirá que a una gringuita linda como tu hija la quiere cualquier familia", me peleé con mi nombre muchas veces a lo largo de la vida. Con mi nombre y con mi apellido, que sonaba tan de mi papá y tan poco mío. Cuando nació mi hermana me lo quise cambiar por el de ella, luego me di cuenta de que tampoco ese sería el mío. Volví a paladear el Paula y el Bombara cuando lo dijo muchas veces el chico del que me enamoré en la secundaria, lo acepté sin rencores en la facultad, lo quise y me sentí orgullosa cuando lo leí en la portada de El mar y la serpiente y terminé de hacerlo mío hace muy poco, cuando recuperé los restos de mi padre.
Sigo preguntándome si Paula Bombara es un nombre que me representa pero pensar tanto en Quien soy está haciendo un buen efecto pues me está llevando a conocerme de un modo nuevo. Quizás lo elija como nombre, después de tanto.
Gracias al proyecto de Calibroscopio, que coincidió en el tiempo con el hallazgo de los restos de mi padre y también con la condena a sus asesinos en Bahía Blanca, se habilitó la pregunta y la búsqueda. La literatura tiene, como la matemática, funciones integrales y funciones derivadas.
Creo que cuando Eric vuelva a encontrarme en 10 días en Resistencia le contaré todo esto y le llevaré un Quien soy de regalo.


5 comentarios:

Elsa Gladys Garcia dijo...

Paula Bonita estuve en ese Foro donde por primera vez como muchos te vi, te conocí, te escuché. Escuché tu ponencia muy cálida, transparente, sencilla donde realmente nos dejaste saber quien sos. En esa oportunidad realicé los talleres de Eric Nepomuceno los cuales también fueron muy buenos. Contigo me quedé maravillada...Te Felicito...Te deseo todo lo mejor...

Adolfo Marcelo Lamas dijo...

Wow, ahora entiendo mejor porqué vuelve esa inquietud en vos. Inquietud que creo, todos las tenemos en algún trayecto de nuestras vidas. Mmm.. coincido, no sé si es que alcanzamos a saber con exactitud quiénes somos al final de cuentas. Quizás parte de la vida consiste simplemente en ir intentando descubrirlo o asumiendo ese Yo soy...

laura dijo...

Paula, Quién soy es un libro bellísimo que trae consigo un volvernos a mirar. Faltan las palabras para transmitir lo que se siente cuando se lee el libro. Es. Se es.
El nombre puede significar muchas cosas pero en nuestra historia atesorar un nombre no es poca cosa. Viene a mi memoria el dibujito animado Chihiro de Hayao Miyazaki donde la bruja controla a los seres apropiándose de su nombre y dándoles otro.. Creo que el nombre si bien no es todo condensa el origen, eso que los que nos parieron desearon para nosotros. Después, nos queda la intensidad de vivir y el descubrimiento del propio ser.

Hernani Adrián Rebuffo dijo...

Paula, hace un tiempo, una amiga empezó a subir a su cuenta de facebook, fragmentos y comentarios de libros y charlas tuyas.
Me dije: "Paula Bombara", con esta chica hice toda la primaria, desde jardín hasta 7mo grado. Y después no la vi más.
No supe más nada de ninguno de mis compañeros de grado de aquella escuela y de aquel barrio, (escuela y barrio a los que odié bastante).
Barrio militar y aristocrático, lleno de niños arrogantes y pendencieros.
No hubiera imaginado que de ese grado, hubiera salido alguien con tu perfil. Saberlo es alentador. Aún no leí ninguno de tus libros. Sólo fragmentos, frases, comentarios, partes de charlas, pero la calidez aflora en todos ellos.
Jamás hubiera imaginado tu historia.
Nueve años compartiendo una escuela sin conocer a la otra persona (y sin conocerse a uno mismo).
La vida es corta. Apenas alcanza para conocerse a uno mismo. Y con suerte, para conocer a alguien más.
Reencontrarse con uno mismo, hallar (o recuperar) la propia identidad a veces lleva una vida. Qué bueno, entre los malos recuerdos, poder recuperar uno y descubrir que había algo y alguien de una calidez que uno no hubiera imaginado.
Después de tantos años, un saludo afectuoso.

Hernani.

Lubna dijo...

Qué lindo Pau!! Me encanta este post. Este libro me emociona hasta las lágrimas. Y todas tus palabras también, siempre. Yo siempre supe muy bien quien sos porque estas firme y tan presente en mi vida: mi hermana del alma, mi amiga. Te adoro.